Lilith

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Lilith o Lilit (del hebreo לילית) es un personaje legendario, tanto en la mitología mesopotámica como en el floclore demonológico judío. A los hijos de Lilith se les denomina lilim”, engendrados con el semen que derramaban los hombres involuntariamente cuando estaban durmiendo. Lilith es representada en las artes plásticas en la tradición judeocristiana, como mujer fatal en los finales del siglo XIX.

Según los textos hebreos, Lilith fue la primera esposa de Adán. No fue «concebida» por él como en cierto modo lo fue Eva al ser extraída de una de sus costillas. Lilith, como Adán, fue creada del polvo de la tierra, por eso ella siempre se consideró su igual y no quiso someterse a su dominio. Adán y Lilith nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía.

—¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba— Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual.

Adán trataba de obligarla a obedecer y Lilith encolerizada, pronunciando el mágico nombre de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó, saliendo del Edén hasta las orillas del mar Rojo (supuestamente, hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, disfrutó de multitud de relaciones en el mundo de Lucifer. Unas veces transmutado en serpiente y otras en malignos seres de la nocturnidad, dando a luz a los “Lilim”.

Cuando los ángeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó y entonces, el cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos.

Lilith es considerada una diosa o fuerza independiente asociada a la oscuridad y temida por los hombres a lo largo de los tiempos. Representa la igualdad frente al hombre, ya que fue creada a su semejanza. Considerada tradicionalmente como “Mujer Fatal”, la perdición de los hombres, la diablesa, la demoníaca, la mujer de la que había que alejarse. Representaba todo lo contrario de la esposa fiel y madre abnegada y obediente y la tradición judeocristiana, la representa como serpiente, mitad animal y mitad humana, diablesa, mujer de belleza y sensualidad arrebatadora, siempre desnuda y provocadora.


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